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¿Responden las aseguradoras por los daños causados por delitos dolosos?

07/02/2017

by Thue

En ocasiones se plantea la duda en los procesos penales sobre si una compañía aseguradora debe responder frente a una tercera persona víctima por los daños causados ​​de forma intencionada (es decir, con dolo) por el asegurado. Esto es habitual plantearlo en supuestos de lesiones o muertes causadas con un vehículo a motor en los que se determina que la actuación del autor fue intencionada (conductor suicida), o bien en supuestos de homicidios cometidos por empleados o profesionales de instituciones o centros de custodia, rehabilitación o sanitarios, nuevamente cuando el autor ha actuado no por imprudencia sino con intención de causar un determinado resultado perjudicial o dañino.

Muy rápidamente las compañías aseguradoras exponen sus reticencias a cubrir los daños y perjuicios ocasionados por una persona que actúa dolosamente ya que dicen que, aunque el autor doloso actuara en una actividad asegurada, las pólizas no sólo no incluyen sino que normalmente excluyen la cobertura de hechos cometidos intencionalmente, de la misma manera que lo hacen los seguros de vehículos, excluyendo que los actos dolosos del conductor puedan dar lugar a acción directa contra la compañía por parte de las víctimas.

Esta primera impresión es totalmente errónea y la razón de ello es que la legislación de seguros no tiene sólo carácter privado o validez inter partes sino que tiene una perspectiva de protección al perjudicado, social o tuitiva que va más allá de las cláusulas contractuales que regulan las relaciones entre la aseguradora y el asegurado.

Cuando existe una víctima ésta puede tener derecho a resarcimiento por responsabilidad civil directa de la aseguradora aunque el hecho hubiera sido cometido de forma intencional por la persona que trabajaba para la empresa asegurada.

JURISPRUDENCIA: DELITO DOLOSO Y SEGURO

El terreno es incierto a raíz del Acuerdo No Jurisdiccional del Pleno del Tribunal Supremo de fecha 24 de abril de 2007. Allí se decía que La aseguradora no responde por los daños que causa que tiene concertado el seguro obligatorio, cuando el vehículo de motor sea el instrumento directamente buscado para causar daño personal o material derivado del delito. Estará obligada a cubrir los daños distintos de los propuestos directamente por el autor.

Este Acuerdo tenía sentido para dar respuesta a las situaciones en las que el vehículo a motor se usaba sólo como “instrumento” del delito y sin ningún tipo de relación con “hechos de conducción”. Cuando el autor de lesiones u homicidio utilizaba el coche como instrumento para matar sin estar “circulando” se entendía que entonces los seguros no cubrían estos hechos. La materia dio lugar a numerosos debates doctrinales en su día como el que puede verse en el artículo del ex-magistrado Soto Nieto.

Esto hizo que algunos defendieran, en un primer momento, que la exclusión de responsabilidad directa de las compañías aseguradoras tenía que ver con la existencia del dolo criminal, por eso no es así actualmente.

Las SSTS de 18 de octubre de 2010 y de 20 de marzo de 2013, entre otras, reconocen que efectivamente las conductas dolosas no son asegurables. No obstante, esto sólo significa que el asegurado no puede ver cubiertos (no puede reclamar) los daños que él mismo causa intencionalmente, pero esto no tiene nada que ver con las implicaciones hacia una tercera persona víctima.

Si una empresa tiene una póliza de responsabilidad civil y uno de sus empleados (cuya actuación queda incluida en el ámbito de riesgo) comete un hecho doloso que causa daños a terceros, este tercero podrá acogerse a las previsiones del artículo 76 de la Ley del Contrato de Seguro que dice que el perjudicado o sus herederos tendrán acción directa contra la aseguradora para exigirle el cumplimiento de la obligación de indemnizar, sin perjuicio del derecho de la aseguradora a repetir contra el asegurado, en caso de que sea debido a conducta dolosa de éste, el daño o perjuicio causado al tercero. La acción directa es inmune a las excepciones que puedan corresponder al asegurador contra el asegurado.

En palabras de la STS de 16 de abril de 2011 las cláusulas de la póliza no pueden oponerse frente a la víctima o frente al tercero perjudicado. Su ámbito de eficacia debe circunscribirse a las relaciones internas entre aseguradora y asegurado, pero no respecto a terceras personas que resultaran perjudicadas por el siniestro, que tienen derecho a reclamar directamente a la compañía aseguradora, sin perjuicio de que ésta después repercuta el pago contra el asegurado o contra la persona causante del siniestro con su conducta dolosa.

La finalidad del sistema es que el asegurado que actúe dolosamente nunca se verá favorecido, pero la víctima tampoco se verá perjudicada.

La muy moderna SAP Madrid, 4ª de 14-12-2016 también recoge la tesis descrita.

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Sobre mí

Andreu Van Den Eynde Me dedico desde hace 18 años a la defensa y asesoramiento especializados en materia penal, ejerciendo como abogado ante los juzgados y tribunales españoles en la defensa de los intereses de mis clientes en todo tipo de conflictos.

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